El Real Madrid logró que nadie se haya marchado con la victoria del Movistar Arena en liga en el 2025, negándole asimismo ese privilegio al Unicaja de Málaga, que le puso en serios apuros durante la primera mitad pero que terminó claudicando en la segunda frente a la sobresaliente optimización defensiva del conjunto blanco. Encaraba el anfitrión el duelo no solo con la posibilidad de cerrar el año natural invicto en su feudo en España sino más bien además con la de ofrecer continuidad a una racha de triunfos como local que es histórica en la competición desde hace unas jornadas.
No obstante enfrente se encontraba el aparato que más disgustos le ha dado en el panorama nacional en épocas recientes; exactamente el mismo que, por poner ciertos ejemplos, le había arrebatado la última Copa del Rey, la penúltima Supercopa y el único junto al Baskonia que había sido con la capacidad de ganarle en liga desde el pasado 1 de enero.
La osadía del conjunto malagueño, su capacidad para mirarle sin temor a los ojos y para competir en cualquier persona que sean las circunstancias del partido, es algo que molesta al Real Madrid, que le exige un extra de concentración, que le prohíbe tener ciertos de esos \' + Char(39) + \'bajones\' + Char(39) + \' que de manera puntual le sobrevienen durante los partidos y que en ocasiones le cuestan los triunfos en Europa.
Conscientes de ello, comenzaron bien los de Sergio Scariolo; con Mario Hezonja y Sergio Llull como estiletes para anotar entre los dos 12 de los primeros 14 puntos de los suyos en un tramo de dominio. Pese a ello los réditos de esa superioridad no eran suficientes como para alejarse de un opuesto que aguantó el tirón y terminó por ofrecer una estocada con ocho puntos sin réplica de Killian Tillie entre cuartos.
Fue el encendido de motores para el despegue de los visitantes, que se sostuvieron en el ambiente de los seis de renta favorable hasta que brindaron un nuevo tirón con un parcial de 0-7 manufacturado en exclusiva por Emir Sulejmanovic. Fueron los más destacados instantes de los de verde y los peores del bando madridista, que en la adversidad logró no venirse abajo completamente e inclusive llegar a los vestuarios mejor de lo que por instantes cabía aguardar (46-54, m20).
Lo más positivo para los locales es que tenían claro dónde se encontraba su punto enclenque , en la actitud defensiva. Un \' + Char(39) + \'debe\' + Char(39) + \', cuyo síntoma más claro era el haber encajado 54 puntos en la primera mitad, con solución para un aparato que cuando ofrece su mejor versión atrás resulta realmente difícil de doblegar.
Por ello , y aunque tardaron 4 minutos en los que encajaron un 2-8 que les dejó catorce abajo, se afanaron en corregir el inconveniente hasta el momento en que la remontada llegó de manera natural e incluso antes de lo sosprechado. Desde ese instante y hasta la media hora solo encajaron cuatro puntos y lo que era un 48-62 tornó en un 71-66 en el que se notó la aportación de los siempre y en todo momento voluntariosos y robustos Alberto Abalde y Usman Garuba, soldados fiables a los que recurrir cuando peor pintan las cosas (71-66, m30).
Lo más bien difícil para el Real Madrid estaba hecho, pero hacía falta ponerle el broche en los diez minutos definitivos frente a un Unicaja que lejos de venirse abajo mantuvo su versión amenazante, llegando aun a ponerse a tres con una canasta de Tillie a falta de siete minutos para la conclusión. Pero su desacierto desde el perímetro tras el reposo , y el exceso de faltas le fueron minando frente al empuje de un contrincante lanzado a por el triunfo.
En los tres siguientes solo anotaron Andrés Feliz y Abalde, cinco puntos entre los dos en una franja en la que ya la fortaleza en el aro propio era la que inclinaba la balanza. Y ahí demostraron manejarse mejor los de casa, a quienes les valió con el trazo fino de Theo Maledon en ataque y la intensidad de Garuba para amarrar la victoria.

