En el momento en que corren, tampoco. Es la conclusión fácil para abrir la base del cadalso sobre el que han situado a Xabi Alonso, con la soga anudada al cuello. La conclusión tiene una trampa, y sucede que no es lo mismo correr contra el Celta que contra el City. Un Madrid atónico, lento y errático en frente de un Madrid profundo , presionante, veloz y sufriente. Un Madrid de players dimitidos en una derrota sin perdón contra un Madrid de futbolistas entregados en una caída con honra ante un grande de Europa. La pregunta es cuál de los dos pertenece a su entrenador y cuál a la idiosincrasia desnuda que anida, como una musa, en el Bernabéu.









