Faltaba mucho más de una hora para la apertura de puertas al público y los apasionados mucho más previsores ahora formaban colas en las puertas del estadio. En la entrada principal más de cien seguidores aguardaban a los buses. Balearicos y colchoneros deseaban ver de cerca a sus ídolos. Patrick Messow, director general del Atlético Baleares, tampoco se deseaba perdérselo y confesaba estar algo inquieto si bien aseguraba «tener mucho que ganar y poco que perder».
En otro de los corrillos que se habían formado durante la espera, miembros de la Real Federación De españa de Fútbol desplazados a Mallorca para el partido, sostenían una charla más relajada donde destacaban su gran hallazgo del viaje: el \'variat mallorquí\'. Llegaba el autobús del ATB con Jaume Tovar como estrella principal. Indudablemente uno de los más ovacionados. Entre la afición estaba su familia que le aguardaba con múltiples pancartas. «Estamos contentísimos y orgullosos de todo el trabajo que está haciendo. Siempre y en todo momento nos reunimos toda la familia para verlo y en esta ocasión hemos preparado algo de \'merchandaising\'. Me dijo que no se encontraba inquieto , que lo pasó algo peor, más nervios, en el sorteo que estuvo en Madrid».
Más tarde , en el interior del Estadi otros aficionados cuelgan una pancarta donde se puede leer: «Ni Morata, ni Abdón, Tovar selección». Por la parte colchonera resaltan unos pequeños que procuran llamar la atención de los jugadores para intentar conseguir alguna camiseta. Uno proporciona a cambio una caja de alfajores. Varios tienen familia argentina y sus propósitos primordiales son Julián Álvarez y Giuliano Simeone.
Los pequeños apasionados del Atlético de Madrid con sus pancartas para tratar de conseguir la remera de uno de sus ídolos.
Faltan unas dos horas para el partido y fuentes de la policía afirman que se ha preparado un gran dispositivo con mucho más de 40 agentes para garantizar que todo avanza sin accidentes. Se esperan unas 6.000 personas cuando comunmente la entrada frecuente no supera el millar de personas. El presidente y propietario del ATB, Ingo Volckmann llega al campo en una furgoneta blanca. Seguirá el partido en una grada lejos del palco puesto que así puede expresarse sin tapujos. A la entrada, lejos de cualquier formalismo, baja la ventana, saca el puño y chilla : «¡A por ellos!» Llega el Atleti y poco después se abren las puertas. Durante el calentamiento suenan múltiples canciones de Extremoduro, un pequeño pero bonito homenaje para el cantante del grupo , Robe Iniesta, recientemente fallecido.
El encuentro está por comenzar pero en la grada una pareja termina de jugar entre los partidos mucho más bonitos de su vida. Un balearico, \'de los de siempre \', ha hincado rodilla y ha pedido matrimonio a su novia. Ella, que tiene por nombre Lina, ha dicho que sí. Él, que elige mantenerse en el anonimato, explica que este partido era «una oportunidad única» que no ha querido desaprovechar.
Arranca el partido, el aforo está prácticamente completo y si bien hubo ciertas aglomeraciones y nervios para entrar con el pitido inicial está ahora prácticamente todo el mundo en su taburete. En el fondo norte se instaló nuevamente la grada supletoria que llenan los aficionados del conjunto madrileño. Con el primer gol del Atlético la afición colchonera entona el himno a lo que la afición local responde con pitos. El 2 a cero es un jarro de agua fría en el Estadi Balear. No obstante , el equipo local no le pierde la cara al partido. El gol de Bonet acorta distancias y la ilusión vuelve , los baleáricos vuelven a creer. Se cumple la media hora de partido, uno a 2. Con el gol de los blanquiazules el Cholo se expone nervioso , su aparato no aprovecha una ocasión muy clara y el técnico argentino, muy expresivo y al filo de ingresar en el lote de juego, se enfada. La grada canta «¡Cholo cállate!», que va seguido de un «¡Sí se puede!». Sión Rotger, otro ilustre balearico y integrante del equipo de veteranos, dice que «jugar este partido ya es un premio». «Ver el campo de esta manera , la ilusión de todos y cada uno de los balearicos. ahora hemos ganado con esto», afirma. El árbitro pita el desenlace de la primera parte.
Al reposo unos jóvenes sin entrada tratan de saltar el muro del Estadi pero los vigilantes velozmente se percatan y evitan su entrada. Los que no se están perdiendo nada son los recogepelotas, jugadores del Infantil A del ATB que ya estuvieron sobre el césped en el partido contra el RCD Espanyol. «Tener a los players tan cerca es inolvidable. Son referentes. Al terminar el partido contra el Espanyol estuvimos comentando con ellos, estaban un poco triste por la derrota. El día de hoy observaremos como termina el partido», enseña Luk el capitán del aparato.
Van pasando los minutos de la segunda parte, el ATB se mantiene vivo y cerca de forzar la prórroga pero es en el minuto setenta en el momento en que el Atleti parece sentenciar el partido. Tres a uno. Lo que queda de partido será una montaña rusa, el balón vuelve a divertirse con la ilusión de los balearicos. Tovar, el hombre gol de esta Copa no consigue convertir un penalti que detiene el portero del Atlético. Poco después será sustituido pero ni esa ocasión perdonada le libra de una gran ovación. A falta de algo más de diez minutos, esta vez sí, Moha es con la capacidad de anotar desde los once metros y el Baleares regresa a acortar distancias. La afición regresa a creer y así será hasta el último suspiro de partido en el momento en que el árbitro pita el final. Acaba con mucha dignidad el sueño de los balearicos en esta Copa del Rey. Han plantado cara a un Atlético de Madrid. Las gradas se vacían pero un hombre se resiste a abandonarla. Es Ingo, el propietario , que no puede parar de lamentarse. Tiene la sensación de que han merecido más , especialmente en la segunda parte. Asegura que en la segunda parte han sido superiores. Juan Musso, el portero del Atlético de Madrid, fué sin duda el hombre del partido y tiene parte importante de culpa de que este sueño de invierno en el Estadi Balear haya tenido que finalizar tan rápido.

